En el interior de la provincia de Valencia, en las faldas de un macizo montañoso cuya cumbre es el Caroig, se encuentra el municipio de Quesa, a 200 metros de altitud. Su término municipal tiene forma alargada y un perfil sinuoso, estando surcado por numerosos barrancos y cruzado longitudinalmente por el río Grande, que a su paso por el paraje de Corbera forma tres lagos emblemáticos de esta población. Los ríos Fraile y Escalona, procedentes de Bicorp, se juntan con el río Grande para alimentar el embalse de Escalona, cuyas aguas bañan parte del término.
    Su superficie se caracteriza por el contraste que forman la cubierta de bosque formado por pinos y matorral, en las vertientes de umbría, y los eriales y maleza en las de solana.

     Los moros, que fueron sus fundadores, la llamaron Queixen, que significa “pueblo azotado por vientos de poniente”. Tras la conquista, en 1.248, pasó al dominio de D. Jaime, denominándose Quesa.

    Entre el pueblo de Quesa y el de Bicorp existió un poblado llamado Benedriz, formado por 16 casas, que fue despoblado tras la expulsión morisca, quedando totalmente abandonado, y con el paso del tiempo las casas fueron asolándose.

     La población de Quesa estuvo sujeta a la corona hasta el año 1.387, fecha en que el Rey D. Pedro IV el Ceremonioso ofreció como regalo a D. Pedro de Jérica la jurisdicción alta y baja de la alquería de Navarrés y de Quesa.

     En 1.604 el Rey Felipe III dio el título de condado a D. Luis Castellar Vilanova, quien intentando resucitar en algún modo su apellido, denominó al pueblo Villa Castellar, pero la costumbre arraigada en el vecindario hizo que predominara el nombre de Quesa.
    En el año 1.690 una epidemia diezmó la población, falleciendo todos los vecinos del pueblo a excepción de una sola familia, llamada de los Garcías. Pasada la peste, acudieron a Quesa algunas familias, hasta que el 14 de febrero de 1.695 fue devuelto a su iglesia el Santísimo Sacramento, los vasos sagrados y libros parroquiales que habían sido trasladados a Bicorp. Desde entonces los descendientes de la familia García celebraron una fiesta año tras año, a modo de acción de gracias, en la cual invitaban a comer a todos los vecinos y visitantes, con el propósito de atraer familias que contribuyeran a repoblar el municipio. Esta conmemoración ha perdurado hasta nuestros días, celebrándose el 14 de febrero la llamada Fiesta de la Reserva Eucarística.

     Actualmente, el municipio cuenta con una población que ronda los 800 habitantes, quienes conservan el carácter agrícola tradicional, siendo los cultivos mayoritarios el olivo, algarrobo y naranjo. También abre grandes posibilidades para el turismo rural, atraído por los muchos parajes naturales que posee.

   

   
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  Pirámide de población Escudo y bandera Himno a Quesa