Juan Bautista Folia
Tierra y piedras
LA TUMBA
1904
BUSCANDO BELLEZA
1912
ENRIQUE RIBÉS
1923
ANGEL GUIMERÁ
1914
LA DOLOROSA
1939
CABEZA DE MUJER
1937


El escultor Folía
El hombre y el escultor
El escultor Folía y Castellón


© 1996, Museu del Codony

El escultor Folía

José Luis Gimeno Ferrer

Alcalde de Castellón

El Ayuntamiento de Castellón ha considerado importante y necesario promocionar esta interesante amplia exposición de fotografías de las mejores obras del escultor Juan Bautista Folía Prades, casi un castellonense. Una iniciativa largamente acariciada por el profesor Ferreres Nos, su biógrafo, apoyada y desarrollada por la Concejalía de Cultura y por el propio Consejo Municipal de Cultura, que conocían la valía artística y humana de tan laureado y prestigioso escultor.

Durante todo el año 1995, en que se cumplió el cincuenta aniversario de su muerte, hemos tenido ocasión, de leer en la prensa diversos artículos referentes a este castellonense universal; se han publicado trabajos en el Centro de Estudios del Maestrazgo y fue magnífica la misma exposición que propició el Ayuntamíento de Sant Jordi, su villa natal. Todo ello ha servido para refrescarnos la memoria el el sentido de reafirmar la dimensión de un gran artista de rigurosa y larga formación académica, que trabajó y expuso su obra junto a los mejores maestros de la época: Rodin, Benllíure, Querol, Clará, Adsuara... y que no olvidó nunca sus raíces ni el mecenazgo que la ciudad de Castellón le proporcionó.

Las institucionies castellonenses como la Díputación y el Ayuntamiento apostaron a principios de siglo por quien era entonces una joven promesa de la escultura, por recomendación del insigne Berillitire. Mtiy pronto recibió Castellón el premio de dos espléndidas obras de la etapa mejor valorada por la crítica: "El Lañero" y "La Campesina". Se le encargó el proyecto para un monumento al que fuera presidente de la Diputación don Victorino Fabra Gil, nos regaló a los castellonenses una obra hecha en París y que se conserva en el Museo de BB.AA. y también el busto del pintor Ríbalta que luce en el Ayuntamiento y de la que hemos hecho una- copia el¡ bronce. Por iniciativa privada modeló un "Mercurio", y ya en la posguerra, desde su taller de la calle de Herrero realizó numerosas obras religiosas, de entre las que destaca el "San Nicolás" que se admira el la pequeña iglesia del mismo nombre, en la calle de Alloza.

En lo personal, nos han llegado ecos de su arte a través de versiones de familiares que tuvieron la suerte de conocerlo. Queremos felicitar al profesor Ferreres Nos y a todos cuantos hacen posible que los castellonenses tengan ocasión de conocer imágenes de la obra del escultor Folía, rindiéndole el homenaje que se merece y que podremos transmitir efusvamente a todos sus familiares y descendientes.



Juan Bautísta Folía. El hombre y el escultor

Joan Ferreres Nos

Lic. en Filosofía, profesor de Historia y biógrafo del escultor

La iniciativa del Excmo. Ayuntamiento en representación de la Ciudad de Castelló, de recuperarlo y mostrarlo a sus vecinos, con una Exposición Fotográfica de sus mejores obras, en el 50 aniversario de su muerte, es una magnífica idea que se corresponde plenamente con la estima y la fidelidad que el escultor J. B. Folía tuvo por la ciudad de la Plana y por su tierra valenciana.

Todo artista desarrolla la obra ligada a su trayectoria vital. Después de unos cuantos años de estudio del personaje y de su producción artística, pensamos que para una mejor comprensión y con una finalidad didáctica, podemos dividir la biografía de J. B. Folía en cinco etapas definidas por las tendencias que le influyeron, los espacios donde vivió y por los sentimientos y las personas que le rodearon.

Formación y primeros éxitos (1881-1913). Nació en Sant Jordi del Maestrat donde demostró desde pequeño sus habilidades y muy pronto se trasladó con su familia a Barcelona. Gracias al soporte moral y económico de la Diputación de Castellón pudo continuar los estudios de arte. Recibió una sólida formación académica en las Escuelas de Bellas Artes de Barcelona, Madrid y París de la mano de maestros como Rodin, Benlliure, Querol, Campeny, Vallmitjana, etc. Después de haber sido profesor en la Escuela de Artes y Oficios de Salamanca y Vitoria, de haber estado premiado en París (1904), Barcelona (1907) y Madrid (1908 y 1912), el joven escultor entraba en la galería de los grandes artistas y le esperaba una larga vida de luces y sombras. De este primer período destacan los temas de contenido social: "Injusticia", "Familia", "Vida Bohemia", "Jubilación del obrero". "Lañero", "Campesina italiana", "Monumento a los estudiantes muertos en Salamanca", etc. Paralelamente, produce un conjunto de obras que simbolizan sentimientos y utopías humanas: "Tumba", "Despertar", "Buscando Belleza", "La Prudencia", "El Beso", "El Miedo", "La Infancia", etc. Trabaja en París, Salamanca, Barcelona, Madrid y Vitoria, etc. El constante movimiento se convierte en norma para el joven Folía deseoso de triunfar. Es la etapa más conocida y mejor valorada por la crítica. Su estilo oscila entre el impresionismo producto de las influencias de Rodin y el estilo moderno finisecular español que le impregnaron sus maestros Querol y Benlliure.

Primer viaje a América (1914-1918). En la carrera del artista esta etapa de cinco años (cuatro en Chile y uno en Argentina) tiene vida propia porque realiza un conjunto de trabajos por encargo (bustos, monumentos, etc.) y dejará para la intimidad una bella creación de pequeñas piezas que expone al final de su estancia en Santiago. Se ha casado y consigue la estabilidad emocional, residencial y económica. Su vida ha cambiado y los sentimientos del artista se reflejan en su obra. Recupera de nuevo el clasicismo y abandona el simbolismo. Recién llegado el año 1914, recibió el primer Premio del Salón por el busto de "Pereira".

Santiago de Chile se encontraba en un momento de euforia económica y los nuevos ricos querían incorporar el arte en sus mansiones. J. B. Folía producirá muchas obras para sus mecenas: Figueroa, Pereira, Larraín, Lagos, Estrada, etc. Decora palacios, trabaja para Congregaciones Religiosas y hace algunos monumentos de los héroes de la Independencia americana como "Eleuterio Ramírez" y "Manuel Rodríguez", en diversas ciudades. Los periodistas de la época fueron testigos de sus éxitos y nos han servido para poderlo estudiar y valorar muchos años después.

De la exposición síntesis de octubre de 1917 en la casa Eyzaguirre sobresalen importantes obras como: "Éxtasis", "Crimen", "Bacante", "Velo", "Dolor", "Danza", "Soledad", "Gitana", "Oración", "Sátiro", "Limpiabotas" y otras muchas pequeñas terracotas y mármoles que regaló a museos chilenos y argentinos. A finales de aquel año y en 1918 trabajó en Argentina. Destacan el mausoleo para la familia Estrada hecho en la ciudad de Balcarce con obras alegóricas a la pasión de Cristo que recuerdan a los clásicos renacentistas; pero también otras como: "Los cuatro doctores de la iglesia" y los bustos de "Alfonso Xlll", "El Diputado Estrada", "Guardiola" y el "Mural de la batalla de Maipú" en homenaje al general San Martín.

Entre España y Chile (1919 - 1926). Acabada la l' Guerra Mundial, vuelve a España y se instala en Barcelona. La revista ilustrada La Hormiga de Oro celebra su llegada y nos muestra sus obras y triunfos americanos. Trabaja como profesor en la Escuela de Bellas Artes de MonjuÏc que ya prepara la Exposición Universal. Nace su hija Iris el año 1920 y trabaja en la decoración de "Can Jorba" y otros encargos para comerciantes barceloneses. El verano de 1922 se traslada con toda la familia a su estimada cuidad de Castellón de la Plana, donde se instala y trabaja como nos descubre don Enrique Ribés en las páginas del Heraldo de Castellón.

Un Folía maduro, físicamente cambiado y con sólido prestigio, decide marchar solo desde Castellón a Santiago de Chile para realizar dos grandes obras. Decora todos los interiores del convento de "Las Madres Agustinas" con más de 400 capiteles y 90 metros de friso tallado en piedra con motivos religiosos de tamaño natural sobre San Agustín de Hipona. Todas las obras encajando en un marco románico de nueva creación. También decorará el monasterio de "Paray le Monial" de la capital chilena. Pero vuelve a su patria hacia 1926, sin cumplirse el sueño de afincarse definitivamente en tierras chilenas con su familia.

Volviendo a sus raíces (1927 - 1938). Si el genial artista había salido de pequeño de las tierras castellonenses del Maestrat, ahora encuentra de nuevo sus orígenes y despliega en toda su plenitud el barroquismo valenciano. Mientras su familia vive en Barcelona, Folía pasa largas temporadas en Valencia, Castelló, Torrent, Alfafar, Buñol, Sant Jordi y Madrid. En la ciudad Condal presenta la bella obra "La Cultura" y ultima trabajos para la Exposición Internacional de 1929. En la ciudad del Turia recupera la amistad con el ceramista Teófilo García a quien hace un busto de "Unamuno". Para los empresarios José Andreu Blasco y Rafael Ridaura modela con gran acierto y belleza todas las esculturas de sendos mausoleos hechos en Torrent y Alfafar respectivamente. El afán creativo y el continuo trasiego son las constantes recuperadas de los viejos tiempos, sin que le pesen los años.

Estará en su pueblo natal, Sant jordi, en tiempos de la República. Modelará, tallará y pintará en el taller de su amigo J. B. Lladser. Le decora la fachada de su casa y da clases de modelado en Traiguera. Viajará a Barcelona y Madrid en plena Guerra Civil y modelará bellas obras recobrando el simbolismo de sus comienzos. Destaca: "Amapola", "Francès Maciá", "República", "Fatalismo", "Los patos", "18 de julio, "Venus", "Cabeza de mujer", etc.

Morir creando arte (1939 - 1945). Como el pájaro que retorna a su nido, el artista vuelve a su tierra definitiva buscando el aliento para afrontar la última etapa de su vida. Ahora dedicará las últimas fuerzas a producir arte religioso. La destrucción de siglos de arte y cultura, había provocado la demanda de imágenes para los templos. Desde la calle de Herrero, instalado con su hijo Juan, modelará y tallará cuantiosas obras para toda la provincia de Castellón. Recordamos la de Torreblanca, el "San Nicolás" de Castellón, la "Piedad" de Vinarós, etc.

Tres obras destacan en esta etapa: "Cervantes", el "General Aranda" y los altares del "Santísimo" y "Mayor" de la ciudad de Onda. último lugar de un largo periplo que le acogerá y donde está enterrado. Allí pasa los últimos años de su vida modelando decenas de figuras de tamaño natural para los altares y elaborando una de las grandes obras de su vida. Le faltan facultades físicas, pero su espíritu artístico y su capacidad de trabajo le ayudarán a encontrar de nuevo en el arte religioso la trascendencia espiritual y la expresividad barroca.

La producción sensual que tan maravillosamente había trabajado en su juventud en París, Barcelona, Salamanca, Madrid, Santiago de Chile, etc. y que habían sido el eje vertebrador de sus éxitos, quedarán ahora reducidas a la producción privada por la moral de la época. Ahora buscará la paz entre la solitud, el reposo y la tranquilidad reconfortante de sus figuras "místicas" y "sensuales" que evocaban la luz de una vida mejor. Falleció en Onda el 16 de julio de 1945. Ahora hace 50 años.



El escultor Folía y Castellón

Salvador Bellés

Asesor Cultural del Ayuntamiento de Castellón

En uno de mis primeros contactos con el Consejo Municipal de Cultura tuve ocasión de "redescubrir" al escultor Juan Bautista Folía a través de una espléndida obra suya: el busto del pintor Ribalta, propiedad de nuestro Ayuntamiento. Amigo de los también escultores Benlliure y Viciano, compañero fugaz del pintor Porcar, alumno de Castell en algún momento de su vida y descípulo predilecto del genial Rodin, es Folía un castellonense universal que nació en el Maestrazgo, pasó muchos años de su vida en París y murió en Onda.

Cuando yo era partícipe )uvenil de la popular "volteta pel carrer d'Enmig" -de la que tanto han escrito Jaime Nos y el mismo Miguel Bellido-, la primera noticia que tuve de Folía me llegó a través de la imagen de Mercurio que lucía misteriosa y desafiante en la fachada de una casa de la calle de Enmedio, muy cerca dels quatre cantons. Después, como nos ha ocurrido a tantos de nosotros, pasó casi al mundo del olvido. Y es hora de recuperar a quién extendió el nombre de Castellón por medio mundo.

Los rasgos más significativos de la vida de Folía los subraya muy bien Joan Ferreres en este catálogo. En lo humano, me han deslumbrado personalmente sus aventuras en torno a su servicio militar -destino en Salamanca, prófugo en Olot y los Pirineos, condena y castigo en una celda de Mahón después de un Consejo de Guerra-, y su influencia de Augusto Rodin en lo artístico. Rodin ha sido siempre mi gran ídolo -decía-. Maestro esencial primero y amigo después, Rodin me impulsó a asu ir unas tendencias propias y a afirmar mi estilo y personalidad como escultor, obliga dome tamb'én a formarme en las artes industriales y decorativas. Pero sobre todo, me habló siempre de la importancia decisiva del trabajo constante.

Por eso Folía no dejó nunca de trabajar, de crear arte, aún desde las posibilidades personales menos favorables. Lo hizo en Menorca, durante su tiempo de prisión; lo hizo durante la guerra civil, presentando espléndidas obras en la Exposición de Otoño de Barcelona en 1938. Y siguió trabajando en Castellón después de la contienda, desde su casa-taller del número once de la calle de Herrero, junto a su hijo, emprendiendo la reconstrucción de todo aquello que la guerra había roto: Imágenes para iglesias de toda la provincia, monumentos funerarios, bustos de personajes de cierta notoriedad, bancos de cerámica del Parque de Ribalta y el recuerdo de sus dos grandes esculturas de la fachada del Banco de Castellón, en la Puerta del Sol.

Queda la huella en los castellonenses de su arte modelando y esculpiendo la piedra con mano segura y maestra, transmitiendo a la materia su profunda sensibilidad de escultor preocupado por su entorno, para quien el movimiento y la vida eran su gran objetivo y su mágica realización.